Nos sorprendemos cuando por alguna eventualidad, en la escuela, en alguna carrera, o simplemente viendo un documental, conocemos sobre "la materia" y descubrimos que casi toda es nada, que una mesa, un árbol, yo o mi perro, estamos formados por los mismos átomos, con su determinada estructura, y que entre todos estos es mucho el espacio vacío. Entonces nos preguntamos ¿Qué soy? ¿Una especie de colador? o ¿Soy pariente de esta piedra?, bueno, esto es un poco en broma, solo para acercarnos a pensar algo serio que nos puede ayudar a pensarnos de una manera más abierta.
Porque si creemos que somos así y nada ni nadie nos va a cambiar, o si creo que el otro "es así y no tiene arreglo", como escucho a menudo..., estamos equivocados, porque si hasta la materia inorgánica que nos parece algo concreto, inmóvil, está llena de vacíos, que se mueven, que se agrandan y se achican, mucho más tenemos que reconocer que va a ser cambiante la materia orgánica que es más compleja y sobre todo nosotros, que además de contar con los requisitos para incluirnos entre los seres vivos, contamos con ese algo más, ese plus que supera todo lo posiblemente planeado, el ser humano con su creatividad, nosotros que podemos lograr crearnos o destruirnos un mundo, proyectarnos y soñar con lo que queremos y con lo que no.
Podemos hacer una lectura desde el cientificismo más positivista y empirista, o ser más comprensivos del discurso, de las culturas, de las diferencias, para contestarnos cómo creemos que somos.
Según vos creas que sos, también vas a considerar a los demás. El barrio, la ciudad, el país, el mundo lo construimos entre todos, según cómo nos consideremos, nos miremos, nos escuchemos.
Cada uno de nosotros y todos juntos.