Este es el ANALISIS, desde la teoría psicoanalítica DE UN CASO DE INTERACCION VIOLENTA EN UNA PAREJA. La idea es que a partir de este reflexionemos y reconozcamos cuando nosotres o alguien conocido necesita ayuda para crear vínculos sanos, para tener la posibilidad de formar parejas y/o familias felices, constructivas, donde cada uno sea sin invalidar a los otros.
“María, actualmente de 45 años de edad, está casada con Carlos, quién tiene su misma edad. Su noviazgo comenzó a los 15 años, y contrajeron matrimonio a los 21. Tienen tres hijos: Juan, de 23 años; Andrea, de 20 y Diego, de 16.”
Esta es la historia de la vida de pareja de Carlos y María, comenzaron su noviazgo siendo todavía adolescentes, en una etapa de sus vidas en que todavía estaban transitando por una reactualización de los deseos incestuosos hacia las personas más cercanas y nuevamente deben emprender el camino de la transferencia de esos deseos que no pueden satisfacerse en sus aspiraciones sexuales, hacia otros lo más lejanos posible de ese objeto de amor primero, aunque cercanos en cuanto al arquetipo del mismo, para posibilitar todas las manifestaciones de amor.
El crecimiento que deben experimentar Carlos y María , implica que puedan discriminar entre yo y no yo, entre mujer y hombre, entre padres e hijos, y esto se produce si, cuando partiendo del resquebrajamiento de la fusión primaria, la omnipotencia narcisista que les es arrancada y se proyecta sobre el objeto, produce que el primer ideal del yo del niño quede separado por una hiancia, la que toda su vida tratará de colmar y la que les posibilitaría tener el impulso para acceder a la educación y a todas sus otras actividades.
La relación amorosa tiene como condición la reciprocidad y la independencia de ambos miembros, en una permanente construcción de simetría, paridad, de lucha entre la investidura privilegiada a otro y la tolerancia al dolor psíquico que esta conlleva además del placer, e incluyendo el ver a la otra persona tal cual es, teniendo conciencia de su individualidad y favoreciendo su pleno desarrollo.
"Al comienzo del noviazgo a Carlos le gustaba que ella se viera linda, e incluso un poco llamativa en público.”
El amor de Carlos y María es un amor adolescente, ambos tienen 15 años, como es natural conserva muchos rasgos de aquel gran primer amor: la convicción de que es único, que con él podrá lograr el súmmun del goce y que la unidad con el otro es necesaria y suficiente para su vida, transformándose en pasión, emoción, exalta a sus participes.
Para Carlos y para María esta es una etapa en la que se darán sucesivos desplazamientos, avances y retrocesos en su desasimiento de objetos y en su fijación a otros, lucha entre la progresión y la regresión, entre la atracción del objeto incestuoso y la prohibición que aleja la libido del mismo y le traza otras metas, es un trabajo elaborativo, que les posibilita el duelo necesario del objeto incestuoso y sus derivados cercanos, lo que hace que la relación amorosa que comienza no sufra perturbaciones
Si Carlos y María encuentran ese camino progresivo en sus catectizaciones, se alejarán paulatinamente de aquellos objetos interdictos, permitiendo el despliegue amoroso pleno, donde pueden expresarse sensualidad y ternura.
Estos adolescentes en camino a la sexualidad adulta tendrán que enfrentar los conflictos propios de su desarrollo.
Identificarse con la figura parental del mismo sexo hace que el niño o la niña quieran ser como papá o como mamá. Si no se abandona el narcisismo yoico el niño quiere ser su propio ideal, pero cuando se convierta en adolescente debe enfrentarse el dilema de su identificación con la figura edípica o mantenerse en el nudo yoico narcisista.
Cuando Carlos y María se enamoran y comienzan su noviazgo, la gratificación narcisística se espeja en la fusión díadica primaria y tienen la vivencia de que el otro es irremplazable, único, indispensable. Este engrandecimiento del yo, que en Carlos hace aparecer ese deseo de mostrar a María llamativa en público, como un objeto deseado que él siente que es parte de su propio yo.
La fusión con el yo del otro, imaginariamente como yo ideal, produce un ensanchamiento del yo que exalta a los enamorados, creando la ilusión del reencuentro con el vínculo originario del niño y la madre.
“Para cuando cumplieron un año de novios él le cuestionaba el largo de los vestidos y el exceso de maquillaje, y poco después ella comenzó a vestirse y arreglarse de modo de evitar los permanentes conflictos que tenían por tales razones.”
El amor en una pareja implica un vínculo de respeto donde cada uno puede desarrollarse libremente y desplegar todas sus potencialidades, dándose cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento, reconociendo al otro, sus necesidades, sus gustos, su individualidad.
A medida que la pareja de María y Carlos continúa su relación aparecen cuestionamientos que nos hacen pensar en otro tipo de vínculo en el que uno, Carlos, busca incorporarla, controlarla y dominarla, va condicionando la manera de vestirse de María, de arreglarse, quitándole así su autonomía, va logrando que poco a poco, ella ceda a esas demandas, dejando de lado su propia subjetividad, sientiendose condicionada todos los días, desde el momento en que se levanta y tiene que decidir qué ponerse, cuando ya interviene ese cuidado de ella, pensando en él, ”para evitar conflictos”, María elije tal vestimenta para vestirse ese día y deshecha otra, aunque a ella le gustaría más usarla, por tener que ser y hacer según los gustos de él.
Carlos condiciona a María, pero María sigue con Carlos.
Podemos reconocer que algo inconsciente está comprometido en este vínculo, aunque parezca que se equivocaron al elegirse el sujeto capta inconscientemente características del objeto exógeno, el que posibilita que lo invista del odio que tuvo su origen en el desencanto primario, con respecto a los objetos primarios, esperando así repetir la estructura vincular, los reproches, el desencanto, hace que ese objeto permita depositar tanto el amor como el odio que marcó el camino para su constitución, por lo que puede suponerse que las elecciones de objeto realizadas por estos jóvenes les causarán sufrimiento, ya que en esta relación se va a volcar la necesidad de investir con odio al otro exogámico, como si esos sentimientos estuvieran allí esperando para materializarse con el objeto nuevo-viejo. La formación de esta pareja reedita formas arcaicas y primarias del amor que constituyen la base de la monogamia.
“María fue abandonando su habito de ir los domingos a misa porque Carlos le decía que tenía los domingos ocupados y no podían disfrutarlos juntos. “
Entre Carlos y María emergen componentes sadomasoquistas y celos posesivos que van ocupando toda la vida de la pareja buscando excluir a todo tercero, vemos que comienza a establecerse una unión indiferenciada en la que las sensaciones de satisfacción e insatisfacción confunden sujeto y objeto facilitando la erotización del sufrimiento hasta llegar al goce y vivir la idea de la satisfacción plena y entera.
Carlos hace que María sustraiga la libido del entorno socio institucional para que quede retrotraída al entorno reducido de su relación, va logrando que ella abandone los espacios públicos e instituciones en las que participaba, y vuelque toda su libido solo en él, haciéndola sentir culpable de abandono si realizaba alguna actividad que no fuera solo con él.
Carlos busca que María colme la satisfacción de todas sus necesidades afectivas mediante sus reclamos y que se concentren entorno a él. Podemos pensar que Carlos, intenta capturar a María, habitarla y parasitarla, pretendiendo que ella esté a su disposición con un amor incondicional, podemos también deducir que quizás tenga perturbada su capacidad de amar.
Estas situaciones de reclamos, exigencias, búsquedas de complacencias ambos las viven con tal excitación que lo confunden con un amor profundo. El vínculo violento es posible si existe una demanda inconsciente que encuentra una respuesta inconsciente de aceptación, esto se puede encontrar en las posiciones que toma María, cuando va dejando que Carlos incida en distintas cuestiones de su vida decidiendo lo que le conviene o no, lo que está bien o mal para que ella use, diga, haga, profundizando entre ellos este tipo de dinámica, en este tipo de vínculo en que uno de los miembros del la pareja incita, provoca al otro, inyectando un “estímulo excitante”, a un sujeto inyectado, formando un “Vínculo excitante” por medio del cual uno busca llenar toda la mente y el espacio del otro. Esto manifiesta una grave perturbación psíquica en ambos miembros y un futuro riesgoso para esta relación de pareja, que todavía son solo novios, están en contacto con sus familias de origen y no conviven.
“Cada uno comenzó su carrera universitaria, ella consideraba injusto que su novio se adjudicara el derecho de estudiar con compañeras mujeres pero no aceptaba que María lo hiciera con varones. Lo mismo sucedía relación a las salidas nocturnas con amigos: Carlos solía realizarlas, pero cuando ella tenía una, era un motivo de discusión, y él terminaba yendo a buscarla, normalmente con visible fastidio.”
Cuando ya pasaron varios años en que Carlos y María son novios y van terminando la etapa cronológica de la adolescencia, se manifiestan en ambos ciertos roles estereotipados que denotan algunas perturbaciones en cuanto a lo vincular afectando lo personal. Si bien los dos comienzan una carrera, los dos tienen la misma edad, los dos frecuentan amigas y amigos, no actúan con la misma libertad, ya que María sufre controles, condiciones que la van limitando y va permitiendo de esta manera que Carlos imponga su voluntad sobre ella, pero logrando al mismo tiempo ocupar todo el espacio mental del novio, que está pendiente de lo que ella hace.
Como si fuera ese gran primer amor con la madre, María, el objeto de la pasión de Carlos, se convierte en único, irremplazable, y necesario para la vida.
Carlos busca alejarse de sus sensaciones de soledad, del dolor del sus duelos no elaborados, de la pérdida del seno materno, del pecho en el destete, de la infancia, de la completad bisexual uniéndose a María para lograr esa completad imaginaria del niño con su madre, y así como esta fusionada con el feto lo lleva a todas partes, como integrantes de una pareja violenta ambos participan de esa situación indiferenciada prenatal, reencontrando esa antigua perfección narcisista, donde el continente es siempre al mismo tiempo el contenido.
En medio de estos dramas y luchas se realimenta la ilusión de vivir un intenso y gran amor haciendo que se convierta al otro en parte de uno mismo y el mundo se cierre alrededor de los dos, colmándose.
Es notorio cómo socialmente se naturalizan estas situaciones de condicionamientos, celos, peleas, controles en las relaciones de pareja como lógicas de un gran y verdadero amor, lo que hace que nadie note que algo limitante, algo que lleva al sufrimiento, está sucediendo en la vida de estos jóvenes.
No conocemos por el relato cómo son sus familias de origen, pero podemos deducir que en el modelo vincular de sus padres hay algún grado de violencia y esto trae aparejada una concepción sadomasoquista de la relación erótica.
"Menos de un año después del casamiento ella quedó embarazada y, pese a que no le faltaba mucho para recibirse, dejó su carrera, la cual nunca pudo retomar para atender la casa y al niño. En ese momento pensó que terminaría los estudios apenas Juan creciera un poco, pero después Carlos planteó que no quería que los hijos tuvieran tanta diferencia de edad, que los ingresos de él alcanzaban para vivir, y María quedó embarazada de Andrea. Nunca más se propuso concluir su carrera. Con María ocupada del hogar y los chicos, y Carlos del ejercicio de su profesión y del manejo de las finanzas hogareñas, los horarios de la familia comenzaron a girar en torno a las reuniones y los viajes del esposo. Al regreso de uno de ellos, antes de lo pensado, se encontró con sus hijos en la casa de sus suegros y sin noticias de su esposa.
Cuando esta llegó, estaba demasiado pintada para el gusto de Carlos. Esa noche la golpeó por primera vez (nunca había pasado de un empujón, un agarrón un tirón de cabellos durante el noviazgo, cuando se ponía celoso)"
A medida que pasan los años Carlos y María van haciendo un cerco alrededor de ellos, donde en lugar de libertad hay sometimiento, pérdida de oportunidades, estableciéndose una relación que impide desarrollarse plenamente a ambos, donde el amor es desalojado para dar lugar al control y a la violencia.
La violencia física o psíquica le sirve a Carlos, como partícipe de un “vínculo excitante” para penetrar al otro, María, ocupando todo su espacio psíquico disponible y convertirlo en un objeto privado. Ella acepta la apuesta pasional por encontrarse también hambrienta de emociones y se entrega a esta relación pasional donde ella pasa a ser una posesión de Carlos, o una extensión de su yo, creyendo en la total completud sosteniendo la posibilidad del modelo idealizante que imita la simbiosis originaria con la madre fálica, más allá de toda diferencia sexual, como restituyendo la figura de un ser bisexual.
En esta relación de pareja el objeto de la pasión remite al objeto edípico, y más regresivamente al primer amor, la madre.
Viven sobresaltados por la pasión, los reclamos, la euforia, el odio, los celos, el descontrol, Carlos pretende aislar del mundo ese vínculo que él cree ilusoriamente que lo completa, pero que en realidad es construido a expensas del crecimiento personal de María, que no termina su carrera, tiene que ocuparse de la casa y los chicos sin poder ni siquiera manejar la economía del hogar, pues Carlos es el que se ocupa de eso logrando así que ella sea dependiente totalmente de él.
El componente sadomasoquista es el fundamento del “Vínculo excitante” en el que se constituye una ligazón con intensas emociones donde a pesar de sufrir los integrantes permanecen unidos por los deseos inconcientes de continuar con este vínculo sadomasoquista.
Aquí, María desde su forma masoquista se identifica con Carlos, que le ocasiona sufrimiento situándose en el lugar del sádico,Carlos como sádico, al infligir dolor a María, goza masoquísticamente mediante la identificación con ella. Este componente sadomasoquista es un elemento indispensable para la formación de un vínculo excitante.
La finalidad de Carlos es ocupar todo el espacio mental de María, la violencia constituye la herramienta privilegiada para esto. Como una madre fusionada con el feto, lo lleva a todas partes con ella, reencontrándose Carlos con la perfección de la morada prenatal.
Los remanentes de fijación en la etapa oral, lo llevan a su voracidad hacia su compañera, su necesidad de controlarla y el predominio de pulsiones sadomasoquistas como forma vincular, con un alto grado de agresiones hacia ella muestra las fijaciones a nivel anal del desarrollo libidinal y las fijaciones al nivel fálico se evidencian y juegan en la rivalidad, que sume a la pareja en una lucha por el poder, supremacía o sometimiento del compañero.
Cuando más endeble sea la progresión y estructuración del sujeto más fácil será su caída a niveles evolutivos donde existen fijaciones importantes.
"Se disculpó argumentando el cansancio, el estrés, las ansiedades por la dificultad para conseguir el dinero que la familia necesitaba y su preocupación cuando llegó y no supo de ella, que además llegó bastante pintada sabiendo que a él no le gustaba.
Durante un lapso la relación de matrimonio fue la mejor en mucho tiempo, él estaba arrepentido y ella valora los esfuerzos de él por el bienestar de la familia y contenta por ver que Carlos aún la celaba.
A María le ofrecieron un reemplazo en un negocio del barrio, en lugar de una amiga que iba a tener familia, y aceptó contenta por colaborar en el mantenimiento de la suya, ya que si bien no tenía datos concretos sabía que Carlos estaba preocupado por el tema económico. Cuando él se enteró se puso mucho más violento que la vez anterior: él como hombre iba a poder solucionar las dificultades, lo último que necesitaba era que su esposa saliera a trabajar, mucho menos en el barrio y siendo el jefe un hombre divorciado. Cuando él precisara algo se lo diría, ella no tenía que tomar decisiones por su cuenta. Hubo una nueva reconciliación y María quedó embarazada por tercera vez."
Carlos, como sujeto de la pasión pretende ser el único, su pareja no debe dirigir su mirada a nadie más que él. Crea de esta manera una relación tiránica con María, en la cual la obliga a prodigarle toda su atención, todo su interés. Desearía controlar y supervisar todos sus movimientos, sus pensamientos y hasta sus sentimientos, lo que al ser imposible ocasionan sus acciones violentas como un modo de exigir no ser un objeto privilegiado sino el único para poder continuar esa relación de manera fusional, esa manera que lo remite a esa primaria, fusional, tan especial que tuvo con la madre, aún antes de los albores de su vida.
Trata por todos los medios que ella no se relacione con terceros y lucha para apartar cualquier persona que pueda acercarse, se exaspera con solo pensar que ella pueda compartir algo con otro, lo que ocurriría si trabajase fuera de la casa, no soporta ni siquiera pensar en que ella esté cerca de otro hombre, todos los días, que le hable, que mire a otro, padece celos posesivos y toda otra relación constituye un peligro, una amenaza, esta pasión no admite competencia ni participación de otros en la vida del objeto de la misma.
Si el otro de la pasión se resiste al control y a la posesividad es inmediatamente acusado de falta de amor “Si me querés tenes que hacer, decir pensar y sentir lo que yo quiero que hagas, digas, sientas, pienses”
María no debía tomar decisiones por su cuenta, tampoco podía atreverse a estar mucho tiempo fuera de su casa, a ganar dinero, a estar con otros hombres, nada de esto podía ser soportado por Carlos y para asegurarse María vuelve a quedar embarazada. Esto muestra que el dominio es sobre la psíquis, sobre el cuerpo y también sobre el futuro de María.
La relación pasional lleva al sufrimiento, a esperar siempre más del otro, donde el drama, la lucha, la posesión, y el dolor como resultado de la necesidad de desear siempre más de lo que el otro da o puede dar, viviendo siempre en medio sucesos que hacen que esta relación se le presente a los integrantes de la misma como incomparable y realimentando la ilusión, la apariencia de ser siempre más intenso y especial que un verdadero amor de respeto y bienestar.
El vínculo entre Carlos y María se convirtió en un circuito cerrado con incremento del compromiso emocional de ambos participantes. Con el paso de los años el estímulo incitante es cada vez mayor, implicando serios riesgos para la integridad de sus participantes.
Escrito por Mercedes Leyes
Julio 2010
BIBLIOGRAFIA
* Caso extraído del curso “Violencia Familiar, Modificación de Conductas Violentas”, Defensoría del Pueblo.Año 2008
* Domingo,Caratozzolo - “La Pareja Violenta” ,Ed.HomoSapiens 2003
* Freud,Sigmund - "Tres ensayos de una teoría sexual", 1905
* Freud,Sigmund - "Introducción del Narsicismo", 1915
“María, actualmente de 45 años de edad, está casada con Carlos, quién tiene su misma edad. Su noviazgo comenzó a los 15 años, y contrajeron matrimonio a los 21. Tienen tres hijos: Juan, de 23 años; Andrea, de 20 y Diego, de 16.”
Esta es la historia de la vida de pareja de Carlos y María, comenzaron su noviazgo siendo todavía adolescentes, en una etapa de sus vidas en que todavía estaban transitando por una reactualización de los deseos incestuosos hacia las personas más cercanas y nuevamente deben emprender el camino de la transferencia de esos deseos que no pueden satisfacerse en sus aspiraciones sexuales, hacia otros lo más lejanos posible de ese objeto de amor primero, aunque cercanos en cuanto al arquetipo del mismo, para posibilitar todas las manifestaciones de amor.
El crecimiento que deben experimentar Carlos y María , implica que puedan discriminar entre yo y no yo, entre mujer y hombre, entre padres e hijos, y esto se produce si, cuando partiendo del resquebrajamiento de la fusión primaria, la omnipotencia narcisista que les es arrancada y se proyecta sobre el objeto, produce que el primer ideal del yo del niño quede separado por una hiancia, la que toda su vida tratará de colmar y la que les posibilitaría tener el impulso para acceder a la educación y a todas sus otras actividades.
La relación amorosa tiene como condición la reciprocidad y la independencia de ambos miembros, en una permanente construcción de simetría, paridad, de lucha entre la investidura privilegiada a otro y la tolerancia al dolor psíquico que esta conlleva además del placer, e incluyendo el ver a la otra persona tal cual es, teniendo conciencia de su individualidad y favoreciendo su pleno desarrollo.
"Al comienzo del noviazgo a Carlos le gustaba que ella se viera linda, e incluso un poco llamativa en público.”
El amor de Carlos y María es un amor adolescente, ambos tienen 15 años, como es natural conserva muchos rasgos de aquel gran primer amor: la convicción de que es único, que con él podrá lograr el súmmun del goce y que la unidad con el otro es necesaria y suficiente para su vida, transformándose en pasión, emoción, exalta a sus participes.
Para Carlos y para María esta es una etapa en la que se darán sucesivos desplazamientos, avances y retrocesos en su desasimiento de objetos y en su fijación a otros, lucha entre la progresión y la regresión, entre la atracción del objeto incestuoso y la prohibición que aleja la libido del mismo y le traza otras metas, es un trabajo elaborativo, que les posibilita el duelo necesario del objeto incestuoso y sus derivados cercanos, lo que hace que la relación amorosa que comienza no sufra perturbaciones
Si Carlos y María encuentran ese camino progresivo en sus catectizaciones, se alejarán paulatinamente de aquellos objetos interdictos, permitiendo el despliegue amoroso pleno, donde pueden expresarse sensualidad y ternura.
Estos adolescentes en camino a la sexualidad adulta tendrán que enfrentar los conflictos propios de su desarrollo.
Identificarse con la figura parental del mismo sexo hace que el niño o la niña quieran ser como papá o como mamá. Si no se abandona el narcisismo yoico el niño quiere ser su propio ideal, pero cuando se convierta en adolescente debe enfrentarse el dilema de su identificación con la figura edípica o mantenerse en el nudo yoico narcisista.
Cuando Carlos y María se enamoran y comienzan su noviazgo, la gratificación narcisística se espeja en la fusión díadica primaria y tienen la vivencia de que el otro es irremplazable, único, indispensable. Este engrandecimiento del yo, que en Carlos hace aparecer ese deseo de mostrar a María llamativa en público, como un objeto deseado que él siente que es parte de su propio yo.
La fusión con el yo del otro, imaginariamente como yo ideal, produce un ensanchamiento del yo que exalta a los enamorados, creando la ilusión del reencuentro con el vínculo originario del niño y la madre.
“Para cuando cumplieron un año de novios él le cuestionaba el largo de los vestidos y el exceso de maquillaje, y poco después ella comenzó a vestirse y arreglarse de modo de evitar los permanentes conflictos que tenían por tales razones.”
El amor en una pareja implica un vínculo de respeto donde cada uno puede desarrollarse libremente y desplegar todas sus potencialidades, dándose cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento, reconociendo al otro, sus necesidades, sus gustos, su individualidad.
A medida que la pareja de María y Carlos continúa su relación aparecen cuestionamientos que nos hacen pensar en otro tipo de vínculo en el que uno, Carlos, busca incorporarla, controlarla y dominarla, va condicionando la manera de vestirse de María, de arreglarse, quitándole así su autonomía, va logrando que poco a poco, ella ceda a esas demandas, dejando de lado su propia subjetividad, sientiendose condicionada todos los días, desde el momento en que se levanta y tiene que decidir qué ponerse, cuando ya interviene ese cuidado de ella, pensando en él, ”para evitar conflictos”, María elije tal vestimenta para vestirse ese día y deshecha otra, aunque a ella le gustaría más usarla, por tener que ser y hacer según los gustos de él.
Carlos condiciona a María, pero María sigue con Carlos.
Podemos reconocer que algo inconsciente está comprometido en este vínculo, aunque parezca que se equivocaron al elegirse el sujeto capta inconscientemente características del objeto exógeno, el que posibilita que lo invista del odio que tuvo su origen en el desencanto primario, con respecto a los objetos primarios, esperando así repetir la estructura vincular, los reproches, el desencanto, hace que ese objeto permita depositar tanto el amor como el odio que marcó el camino para su constitución, por lo que puede suponerse que las elecciones de objeto realizadas por estos jóvenes les causarán sufrimiento, ya que en esta relación se va a volcar la necesidad de investir con odio al otro exogámico, como si esos sentimientos estuvieran allí esperando para materializarse con el objeto nuevo-viejo. La formación de esta pareja reedita formas arcaicas y primarias del amor que constituyen la base de la monogamia.
“María fue abandonando su habito de ir los domingos a misa porque Carlos le decía que tenía los domingos ocupados y no podían disfrutarlos juntos. “
Entre Carlos y María emergen componentes sadomasoquistas y celos posesivos que van ocupando toda la vida de la pareja buscando excluir a todo tercero, vemos que comienza a establecerse una unión indiferenciada en la que las sensaciones de satisfacción e insatisfacción confunden sujeto y objeto facilitando la erotización del sufrimiento hasta llegar al goce y vivir la idea de la satisfacción plena y entera.
Carlos hace que María sustraiga la libido del entorno socio institucional para que quede retrotraída al entorno reducido de su relación, va logrando que ella abandone los espacios públicos e instituciones en las que participaba, y vuelque toda su libido solo en él, haciéndola sentir culpable de abandono si realizaba alguna actividad que no fuera solo con él.
Carlos busca que María colme la satisfacción de todas sus necesidades afectivas mediante sus reclamos y que se concentren entorno a él. Podemos pensar que Carlos, intenta capturar a María, habitarla y parasitarla, pretendiendo que ella esté a su disposición con un amor incondicional, podemos también deducir que quizás tenga perturbada su capacidad de amar.
Estas situaciones de reclamos, exigencias, búsquedas de complacencias ambos las viven con tal excitación que lo confunden con un amor profundo. El vínculo violento es posible si existe una demanda inconsciente que encuentra una respuesta inconsciente de aceptación, esto se puede encontrar en las posiciones que toma María, cuando va dejando que Carlos incida en distintas cuestiones de su vida decidiendo lo que le conviene o no, lo que está bien o mal para que ella use, diga, haga, profundizando entre ellos este tipo de dinámica, en este tipo de vínculo en que uno de los miembros del la pareja incita, provoca al otro, inyectando un “estímulo excitante”, a un sujeto inyectado, formando un “Vínculo excitante” por medio del cual uno busca llenar toda la mente y el espacio del otro. Esto manifiesta una grave perturbación psíquica en ambos miembros y un futuro riesgoso para esta relación de pareja, que todavía son solo novios, están en contacto con sus familias de origen y no conviven.
“Cada uno comenzó su carrera universitaria, ella consideraba injusto que su novio se adjudicara el derecho de estudiar con compañeras mujeres pero no aceptaba que María lo hiciera con varones. Lo mismo sucedía relación a las salidas nocturnas con amigos: Carlos solía realizarlas, pero cuando ella tenía una, era un motivo de discusión, y él terminaba yendo a buscarla, normalmente con visible fastidio.”
Cuando ya pasaron varios años en que Carlos y María son novios y van terminando la etapa cronológica de la adolescencia, se manifiestan en ambos ciertos roles estereotipados que denotan algunas perturbaciones en cuanto a lo vincular afectando lo personal. Si bien los dos comienzan una carrera, los dos tienen la misma edad, los dos frecuentan amigas y amigos, no actúan con la misma libertad, ya que María sufre controles, condiciones que la van limitando y va permitiendo de esta manera que Carlos imponga su voluntad sobre ella, pero logrando al mismo tiempo ocupar todo el espacio mental del novio, que está pendiente de lo que ella hace.
Como si fuera ese gran primer amor con la madre, María, el objeto de la pasión de Carlos, se convierte en único, irremplazable, y necesario para la vida.
Carlos busca alejarse de sus sensaciones de soledad, del dolor del sus duelos no elaborados, de la pérdida del seno materno, del pecho en el destete, de la infancia, de la completad bisexual uniéndose a María para lograr esa completad imaginaria del niño con su madre, y así como esta fusionada con el feto lo lleva a todas partes, como integrantes de una pareja violenta ambos participan de esa situación indiferenciada prenatal, reencontrando esa antigua perfección narcisista, donde el continente es siempre al mismo tiempo el contenido.
En medio de estos dramas y luchas se realimenta la ilusión de vivir un intenso y gran amor haciendo que se convierta al otro en parte de uno mismo y el mundo se cierre alrededor de los dos, colmándose.
Es notorio cómo socialmente se naturalizan estas situaciones de condicionamientos, celos, peleas, controles en las relaciones de pareja como lógicas de un gran y verdadero amor, lo que hace que nadie note que algo limitante, algo que lleva al sufrimiento, está sucediendo en la vida de estos jóvenes.
No conocemos por el relato cómo son sus familias de origen, pero podemos deducir que en el modelo vincular de sus padres hay algún grado de violencia y esto trae aparejada una concepción sadomasoquista de la relación erótica.
"Menos de un año después del casamiento ella quedó embarazada y, pese a que no le faltaba mucho para recibirse, dejó su carrera, la cual nunca pudo retomar para atender la casa y al niño. En ese momento pensó que terminaría los estudios apenas Juan creciera un poco, pero después Carlos planteó que no quería que los hijos tuvieran tanta diferencia de edad, que los ingresos de él alcanzaban para vivir, y María quedó embarazada de Andrea. Nunca más se propuso concluir su carrera. Con María ocupada del hogar y los chicos, y Carlos del ejercicio de su profesión y del manejo de las finanzas hogareñas, los horarios de la familia comenzaron a girar en torno a las reuniones y los viajes del esposo. Al regreso de uno de ellos, antes de lo pensado, se encontró con sus hijos en la casa de sus suegros y sin noticias de su esposa.
Cuando esta llegó, estaba demasiado pintada para el gusto de Carlos. Esa noche la golpeó por primera vez (nunca había pasado de un empujón, un agarrón un tirón de cabellos durante el noviazgo, cuando se ponía celoso)"
A medida que pasan los años Carlos y María van haciendo un cerco alrededor de ellos, donde en lugar de libertad hay sometimiento, pérdida de oportunidades, estableciéndose una relación que impide desarrollarse plenamente a ambos, donde el amor es desalojado para dar lugar al control y a la violencia.
La violencia física o psíquica le sirve a Carlos, como partícipe de un “vínculo excitante” para penetrar al otro, María, ocupando todo su espacio psíquico disponible y convertirlo en un objeto privado. Ella acepta la apuesta pasional por encontrarse también hambrienta de emociones y se entrega a esta relación pasional donde ella pasa a ser una posesión de Carlos, o una extensión de su yo, creyendo en la total completud sosteniendo la posibilidad del modelo idealizante que imita la simbiosis originaria con la madre fálica, más allá de toda diferencia sexual, como restituyendo la figura de un ser bisexual.
En esta relación de pareja el objeto de la pasión remite al objeto edípico, y más regresivamente al primer amor, la madre.
Viven sobresaltados por la pasión, los reclamos, la euforia, el odio, los celos, el descontrol, Carlos pretende aislar del mundo ese vínculo que él cree ilusoriamente que lo completa, pero que en realidad es construido a expensas del crecimiento personal de María, que no termina su carrera, tiene que ocuparse de la casa y los chicos sin poder ni siquiera manejar la economía del hogar, pues Carlos es el que se ocupa de eso logrando así que ella sea dependiente totalmente de él.
El componente sadomasoquista es el fundamento del “Vínculo excitante” en el que se constituye una ligazón con intensas emociones donde a pesar de sufrir los integrantes permanecen unidos por los deseos inconcientes de continuar con este vínculo sadomasoquista.
Aquí, María desde su forma masoquista se identifica con Carlos, que le ocasiona sufrimiento situándose en el lugar del sádico,Carlos como sádico, al infligir dolor a María, goza masoquísticamente mediante la identificación con ella. Este componente sadomasoquista es un elemento indispensable para la formación de un vínculo excitante.
La finalidad de Carlos es ocupar todo el espacio mental de María, la violencia constituye la herramienta privilegiada para esto. Como una madre fusionada con el feto, lo lleva a todas partes con ella, reencontrándose Carlos con la perfección de la morada prenatal.
Los remanentes de fijación en la etapa oral, lo llevan a su voracidad hacia su compañera, su necesidad de controlarla y el predominio de pulsiones sadomasoquistas como forma vincular, con un alto grado de agresiones hacia ella muestra las fijaciones a nivel anal del desarrollo libidinal y las fijaciones al nivel fálico se evidencian y juegan en la rivalidad, que sume a la pareja en una lucha por el poder, supremacía o sometimiento del compañero.
Cuando más endeble sea la progresión y estructuración del sujeto más fácil será su caída a niveles evolutivos donde existen fijaciones importantes.
"Se disculpó argumentando el cansancio, el estrés, las ansiedades por la dificultad para conseguir el dinero que la familia necesitaba y su preocupación cuando llegó y no supo de ella, que además llegó bastante pintada sabiendo que a él no le gustaba.
Durante un lapso la relación de matrimonio fue la mejor en mucho tiempo, él estaba arrepentido y ella valora los esfuerzos de él por el bienestar de la familia y contenta por ver que Carlos aún la celaba.
A María le ofrecieron un reemplazo en un negocio del barrio, en lugar de una amiga que iba a tener familia, y aceptó contenta por colaborar en el mantenimiento de la suya, ya que si bien no tenía datos concretos sabía que Carlos estaba preocupado por el tema económico. Cuando él se enteró se puso mucho más violento que la vez anterior: él como hombre iba a poder solucionar las dificultades, lo último que necesitaba era que su esposa saliera a trabajar, mucho menos en el barrio y siendo el jefe un hombre divorciado. Cuando él precisara algo se lo diría, ella no tenía que tomar decisiones por su cuenta. Hubo una nueva reconciliación y María quedó embarazada por tercera vez."
Carlos, como sujeto de la pasión pretende ser el único, su pareja no debe dirigir su mirada a nadie más que él. Crea de esta manera una relación tiránica con María, en la cual la obliga a prodigarle toda su atención, todo su interés. Desearía controlar y supervisar todos sus movimientos, sus pensamientos y hasta sus sentimientos, lo que al ser imposible ocasionan sus acciones violentas como un modo de exigir no ser un objeto privilegiado sino el único para poder continuar esa relación de manera fusional, esa manera que lo remite a esa primaria, fusional, tan especial que tuvo con la madre, aún antes de los albores de su vida.
Trata por todos los medios que ella no se relacione con terceros y lucha para apartar cualquier persona que pueda acercarse, se exaspera con solo pensar que ella pueda compartir algo con otro, lo que ocurriría si trabajase fuera de la casa, no soporta ni siquiera pensar en que ella esté cerca de otro hombre, todos los días, que le hable, que mire a otro, padece celos posesivos y toda otra relación constituye un peligro, una amenaza, esta pasión no admite competencia ni participación de otros en la vida del objeto de la misma.
Si el otro de la pasión se resiste al control y a la posesividad es inmediatamente acusado de falta de amor “Si me querés tenes que hacer, decir pensar y sentir lo que yo quiero que hagas, digas, sientas, pienses”
María no debía tomar decisiones por su cuenta, tampoco podía atreverse a estar mucho tiempo fuera de su casa, a ganar dinero, a estar con otros hombres, nada de esto podía ser soportado por Carlos y para asegurarse María vuelve a quedar embarazada. Esto muestra que el dominio es sobre la psíquis, sobre el cuerpo y también sobre el futuro de María.
La relación pasional lleva al sufrimiento, a esperar siempre más del otro, donde el drama, la lucha, la posesión, y el dolor como resultado de la necesidad de desear siempre más de lo que el otro da o puede dar, viviendo siempre en medio sucesos que hacen que esta relación se le presente a los integrantes de la misma como incomparable y realimentando la ilusión, la apariencia de ser siempre más intenso y especial que un verdadero amor de respeto y bienestar.
El vínculo entre Carlos y María se convirtió en un circuito cerrado con incremento del compromiso emocional de ambos participantes. Con el paso de los años el estímulo incitante es cada vez mayor, implicando serios riesgos para la integridad de sus participantes.
Escrito por Mercedes Leyes
Julio 2010
BIBLIOGRAFIA
* Caso extraído del curso “Violencia Familiar, Modificación de Conductas Violentas”, Defensoría del Pueblo.Año 2008
* Domingo,Caratozzolo - “La Pareja Violenta” ,Ed.HomoSapiens 2003
* Freud,Sigmund - "Tres ensayos de una teoría sexual", 1905
* Freud,Sigmund - "Introducción del Narsicismo", 1915

