miércoles, 7 de abril de 2010

En un tren fantasma

Aceleradamente se suceden,
como en un tren fantasma,
con y sin fantasmas.
Aparecen y desaparecen,
voy a chocar...y no,
me asusto y después me río.
Más tranquila, lloro.
Subo y quedo jugando al equilibrio.
Asi como en una nube sembrada de cardos,
se lastima mi piel, y sangra.
Tiempos de convulsiones.
El sol decolora papeles viejos,
y tuesta la piel hasta que duele.
Y vos, apareciedo, quedándote, yendote.
Como en un tren que vuela con tiempos lentos o vertiginosos,
por espacios minísculos o infinitamente amplios,
continuando, cambiando, buscando,
salgo saltando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario